Validez y Confiabilidad ¿Con qué se comen?

Validez y Confiabilidad ¿Con qué se comen?

Para realizar investigaciones de calidad, que trasciendan logrando un impacto social positivo, es necesario contar con los conocimientos plenos para realizar bien todo el proceso desde el principio. Ello se logra a través de conceptualizar qué es y cómo se comen la validez y confiabilidad, de una parte fundamental de toda investigación, que es el instrumento de medición. Toda medición o instrumento de recolección de los datos debe reunir dos requisitos esenciales: confiabilidad y validez. La confiabilidad de un instrumento de medición se refiere al grado en que su aplicación repetida al mismo sujeto u objeto, produce iguales resultados. Por ejemplo, si yo midiera en este momento, donde me encuentro que es en mi oficina dentro de la Academia DesarrollArte, la temperatura ambiental mediante un termómetro común y me indicara que hay 230C, y tres minutos más tarde realizara una nueva medición, y hallara que esta vez el termómetro arroja 100C; posterior a ello, realizara una siguiente medición, y el mismo instrumento encontrara que la temperatura es de 450C, sería más que evidente, que el termómetro en cuestión no sería en absoluto confiable, ya que su aplicación repetida produce resultados distintos. Esto es en términos sencillos el concepto de confiabilidad, relacionado de modo estrecho con la concepción y secuencias propias del tiempo. De igual modo, si el instrumento de mi tesis, que es la Escala de Actitudes Disfuncionales,  creada por Arlen Weissman y adaptada a cultura por su servidora, la aplicara hoy a un grupo de jóvenes, arrojándome ciertos valores, y tras aplicarla un mes después, me proporciona valores completamente distintos, al igual que en subsecuentes mediciones, podría concluirse que sería un instrumento no confiable, ya que los resultados no son consistentes, es decir no se puede “confiar” en ellos.

Ahora bien, analicemos el concepto de validez. La validez, como yo la entiendo, es en términos generales, el grado en que un instrumento realmente mide la variable que pretende medir. Siguiendo con el ejemplo del Test EAD de mi tesis, es de suponerse que mida las Actitudes Disfuncionales, y no la inteligencia o el nivel de motivación en los jóvenes, pues aunque pudieran estar relacionadas las variables, al medir algo distinto se perdería el foco de atención. Aparentemente es sencillo lograr la validez, ya que sólo se requeriría pensar en la variable y hacer preguntas ella. Sin embargo, tiene su chiste. En variables, como  por ejemplo el “sexo” de una persona, es fácil, ya que es hombre o mujer, pero en variables más complejas como actitudes, motivación, inteligencia, emociones, etc. La cuestión se complica. Ante ello, y para reducir al mínimo la posibilidad de error (que siempre existirá, pues la perfección es una utopía motivante pero no alcanzable para los seres humanos, desde mi punto de vista como persona y como investigadora), se analizan distintas aristas de la validez, siendo las fundamentales, la de contenido, criterio y constructo. En términos prácticos, Kerlinger (1979, p. 138) en Hernández, et. Al (2006), nos alecciona planteando una pregunta directa y sin escalas con respecto a la validez: ¿Está usted midiendo lo que usted cree que está midiendo? Si es así, su medida es válida; si no, no lo es.

Para finalizar, explicaré de modo sucinto los tres tipos de validez que he mencionado, empezando por la de contenido, la cual entiendo del siguiente modo: Imagina que deseas validez de contenido sobre un instrumento que mida el conocimiento sobre la biblia; no pondrás reactivos  correspondientes sólo al pentateuco (los 5 primeros libros del antiguo  testamento), sino que incluirás también al nuevo testamento, y en total a los 66 libros contenidos en las escrituras. Es decir, tu instrumento de medición debe reflejar todo el universo de contenidos temáticos al que deseas enfocarte. En cuanto a la validez de criterio, se refiere a que el instrumento en cuestión se relaciona con algún criterio externo a él, que refuerza su validez. Si el criterio se fija en el presente, se habla de validez concurrente (los resultados del instrumento se correlacionan con el criterio en el mismo momento o punto del tiempo). Por ejemplo, un cuestionario para detectar las preferencias del electorado por los distintos partidos contendientes, puede validarse aplicándolo tres o cuatro días antes de la elección y sus resultados compararlos con los resultados finales de la elección (si no hay fraude, desde luego). Si el criterio se fija en el futuro, se habla de validez predictiva. Por ejemplo, una prueba para determinar la capacidad administrativa de altos ejecutivos se puede validar comparando sus resultados con el futuro desempeño de los ejecutivos medidos. Y por  último, analizaremos la validez de constructo, que se vincula estrechamente con la teoría al respecto de lo que se desea medir. Si realizamos, volviendo al ejemplo bíblico, un instrumento que mida los conocimientos en dicha área, sería imposible contar con una validez de constructo si se usará un libro diferente a la Biblia, al momento de construirlo.

Esperando esta breve, pero espero entretenida y esclarecedora explicación acerca de la validez y la confiabilidad de los instrumentos de medición, agradezco de antemano el tiempo dedicado  a la lectura de este documento.

Psic. Deyanira Trinidad Álvarez Villajuana.

Referencias

Burns, D. (2001). Sentirse bien una nueva terapia contra las depresiones. Paidós: Autoayuda. México.

Hernández Sampieri Roberto, Fernández-Collado Carlos, Baptista Lucio Pilar (2006), Metodología de la Investigación, México, McGraw Hill


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